Publicado el 31 de agosto de 1999
Preparado por Robert Hallett, Especialista de desarrollo industrial, Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI)
La manufactura de los productos agropecuarios desempeña una función fundamental en el desarrollo rural, en cuanto proporciona alimentos, vivienda y ropa, crea oportunidades de empleo y contribuye al crecimiento económico global. Pero debe fomentarse y mantenerse cuidadosamente el acceso a procedimientos técnicos apropiados, maquinarias y equipos, insumos técnicos y mercados. Debe haber una "cadena de producción" ininterrumpida que una al productor de la materia prima, el elaborador, el distribuidor y el vendedor, en la que cada eslabón se fortalezca y mejore a lo largo del proceso.
Es importante también que así como la cadena de producción debe ser continua, lo sean también las cadenas de la gestión pública y la asistencia. Con demasiada frecuencia las barreras administrativas y la competencia entre el sector público y el privado obstaculizan los esfuerzos desplegados para mejorar estas cadenas. La cooperación es un componente fundamental en el desarrollo de la elaboración industrial.
La Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) es el organismo especializado de las Naciones Unidas que tiene el mandato de respaldar el crecimiento industrial. Aunque sus enfoques han ido cambiando desde su creación en 1967, la ONUDI continúa concentrando sus esfuerzos en brindar un asesoramiento técnico apropiado y lograr una comprensión realista de la industria y de las relaciones entre el sector privado y el sector público.
La actual reforma estructural y programática de la ONUDI le ha permitido focalizar mejor sus objetivos y responder de manera muy eficaz a las necesidades de los países en desarrollo y de los países en transición económica. De conformidad con el plan de actividades aprobado en 1997, la Conferencia general de la ONUDI se ocupa de las agroindustrias, de la promoción de inversiones y de la pequeña y mediana industria.
Las cuestiones que enfrentan las agroindustrias son múltiples, a saber: la transferencia de tecnologías básicas, la introducción de procesos sofisticados controlados por ordenador, la creación de empleo, el valor añadido a los recursos naturales en pequeñas empresas, la aplicación de sistemas de certificación del medio ambiente y de la salud y seguridad, y la vigilancia de su cumplimiento. Todo ello para fomentar una competitividad industrial destinada a favorecer el empleo remunerado, el crecimiento económico y prácticas ambientales apropiadas.
La mayoría de los sectores relacionados con la agricultura se ven afectados cada vez más por las reglamentaciones ecológicas y por la necesidad de aplicar sistemas de vigilancia y técnicas para comparar los niveles de eficiencia con procedimientos externos. La reducción de desechos y la eliminación sin riesgos de productos indeseados, y muchas veces peligrosos, derivados de la elaboración plantean problemas continuos a las empresas y amenazan el empleo actual y potencial. Esto se aplica particularmente al curtido de cueros y al teñido de tejidos. Muchos proyectos de inversión fracasan por falta de capacidad de asesoramiento o de financiación para emprender el análisis requerido del impacto ambiental. El sector alimentario tiene, además, la necesidad de garantizar la calidad de los alimentos por razones de seguridad y de salud. El sector maderero tropieza con la tendencia que se opone a la utilización de la madera en la construcción y con la falta de control de la calidad y de sistemas de certificación que abrirían grandes mercados internos. Los productos forestales no madereros, tales como el bambú, pueden contribuir mucho a la creación de riqueza pero no siempre se reconoce su potencial.
Casi en todas partes hace falta información y asesoramiento sobre las tendencias, procesos y equipos tecnológicos, las necesidades de mercado y los contactos comerciales, para que las empresas tengan capacidad competitiva dentro de la economía global. Es, pues, necesario apoyar la investigación nacional, el desarrollo y la capacitación a nivel sectorial de suerte que se tengan en cuenta las necesidades de información y mejore la capacidad del personal.
En algunos casos, la legislación impide que las instituciones realicen una labor remunerada de asesoramiento y consulta en favor de la industria, aunque carezcan de los fondos para prestar dichos servicios con cargo a sus propios presupuestos. La brecha entre los países desarrollados y los países en desarrollo seguirá aumentando a menos que se suministren ayudas para poder prestar servicios, vigilar la marcha de los acontecimientos y aplicar nuevos procedimientos, introducir productos nuevos, utilizar productos derivados y seguir la evolución del mercado.
Si no hay un mayor intercambio de ideas e información entre los sectores público y privado los progresos serán limitados. La clave radica en la colaboración y el diálogo constructivo, más que en la competencia. Hay una gran necesidad de reforzar los vínculos entre los que gobiernan y los que están en la producción y contribuyen a la economía. Esto supone un proceso de racionalización de las organizaciones que representan la industria, así como de las políticas y mecanismos de gestión pública para respaldar el desarrollo industrial.
Hay varios factores externos que tienen un efecto negativo en el desarrollo de los sectores agroindustriales, por ejemplo: la venta de ropa y zapatos usados y productos alimenticios sobrantes a costos de transporte (o sea, a precios muy bajos), así como la práctica común del "tráfico de perfeccionamiento pasivo" para la confección de ropa y calzados, y para la elaboración de alimentos e incluso el tratamiento de la madera. Estas prácticas distorsionan los mercados locales e impiden el crecimiento empresarial. En pocas palabras, hace falta que los diversos sectores tengan una comprensión mayor de los problemas de los otros.
Industrias alimentarias
Hay una demanda cada vez mayor de productos alimenticios nutricionales y medicinales manufacturados (por ejemplo, alimentos dietéticos de bajo contenido graso, enriquecidos con vitaminas, de alto contenido de fibras o ricos en proteínas) y de productos alimenticios semielaborados que en los países desarrollados son sometidos a una ulterior manufactura, muchas veces como alimentos "de marca propia". Para sacar provecho de estas demandas, los fabricantes de productos alimenticios deben automatizarse más y ser más flexibles, estar en contacto con las informaciones técnicas y de mercado a nivel mundial y mejorar los conocimientos empresariales y técnicos en materia de gestión.
Entre los problemas principales pueden mencionarse la falta de conocimientos técnicos y las limitaciones que existen para su transferencia, un acceso restringido a los mercados de exportación debido a obstáculos no arancelarios y al predominio de las transnacionales (y de sus nombres comerciales) en el comercio mundial. Algunos sectores, tales como los de los productos cerealeros, lácteos y cárnicos, están sobresaturados debido a una superproducción, especialmente en América del Norte y Europa. Una comercialización dinámica reduce las oportunidades de sustitución de importaciones. Es también difícil para los productores locales introducir los elementos requeridos en materia de salud y seguridad, y para las instituciones nacionales vigilar y certificar su cumplimiento, debido a la falta de personal competente y calificado y de los medios necesarios para controlar los procesos.
Curtido y productos del cuero
El volumen mundial de productos químicos utilizado en la elaboración del cuero es considerable: se calcula que cada año se producen cerca de 4 millones de toneladas (sólo alrededor del 20% queda en el cuero) y 300 millones de toneladas de aguas residuales y 8 millones de toneladas de desechos sólidos y fango (desecado).
En las fábricas hace falta asistencia técnica para aumentar la toma de conciencia, prestar asesoramiento sobre asuntos relativos a la legislación, fortalecer la capacidad de vigilar sobre su cumplimiento y aplicar medidas de lucha contra la contaminación. Por lo general, el primer paso ha sido tratar las aguas residuales, pero la solución a largo plazo consiste en reducir los efluentes durante la elaboración. Actualmente se está investigando sobre la manera de eliminar sin riesgos los desechos sólidos, particularmente el fango, y se están desplegando esfuerzos para alentar a las autoridades a coordinar las reglamentaciones sobre la eliminación con la aprobación de lugares apropiados y de medidas de control. Las reuniones del grupo de expertos y el Grupo del Cuero han apoyado y alentado decididamente la iniciativa de que la ONUDI desempeñe una función rectora en la ejecución de un plan mundial de ecoetiquetado.
La atención se está concentrando en la transferencia de métodos aceptados y comprobados a aquéllos que no tienen acceso a los conocimientos básicos en materia de elaboración, así como en el cambio de actitud ante la calidad y la comercialización. Las limitaciones principales que existen para lograr pieles y cueros de alta calidad son: el desuello incorrecto, la falta de instalaciones apropiadas en las zonas rurales para faenar, la infestación de insectos, y las técnicas deficientes de obtención y preservación del producto.
Producción de tejidos y ropa
Durante los dos últimos decenios este sector se ha caracterizado por el poco crecimiento, unas presiones mundiales intensas sobre los costos y una competencia enconada, la disminución de las inversiones destinadas a la investigación sobre textiles y vestidos, y un aumento de las expectativas de los consumidores.Las preocupaciones sobre el medio ambiente van en aumento en todo el mundo, y en el futuro los factores ecológicos cobrarán mayor importancia en la producción de ropa y prendas de vestir. Se prevén cambios importantes en lo que se refiere a la eliminación de desechos (disminución, reutilización y modificación), su recuperación y reciclaje, y en la conservación de la energía. La expiración del Acuerdo Multifibras (AMF) en el 2005 tendrá graves consecuencias para este sector y supondrá una redistribución mundial de las actividades y de los mercados. La ONUDI tendrá grandes oportunidades para prestar su asistencia en la creación de vínculos y para aumentar este mismo potencial en muchos países.
Aunque no se prevén en un futuro cercano cambios importantes en la tecnología de la industria de las prendas de vestir, la producción de fibras (sintéticas) podría verse fuertemente influenciada por la evolución de la biotecnología. Para los productos químicos básicos, en vez de productos petroquímicos podrían utilizarse microorganismos, mediante la fermentación de azúcares y almidones destinada a producir los intermediarios necesarios para la producción de productos sintéticos, tales como el nilón y el poliéster. Utilizando el ADN recombinante, los científicos ya han creado "seda de araña sintética" como modelo de una nueva generación de fibras "sintéticas naturales".
Tratamiento de la madera y productos madereros
La ONUDI cumple una función importante en la promoción del desarrollo de las actividades forestales y de las industrias basadas en los bosques y la madera. Este sector tiene problemas relacionados con el suministro de la materia prima, la transferencia de tecnología (capacitación y toma de conciencia), la gestión, el apoyo institucional y las disfunciones estructurales.
Respecto a la madera de los bosques naturales se está exigiendo cada vez más la certificación de ordenación sostenible de los bosques; la inversión en las plantaciones es insuficiente y las especies no son tan aceptables como las especies más "nobles". Los insumos técnicos (productos químicos, equipos y herramientas) son caros en el lugar o no se consiguen. Puede haber carencia de información entre el personal de explotación, los supervisores y los directivos de las empresas que trabajan la madera, y es posible que las máquinas se seleccionen sin el conocimiento adecuado de las distintas opciones posibles ni la justificación técnica.
En general, el empresariado tiene una apreciación deficiente de la elaboración industrial. Muchas empresas surgen de carpinterías que aplican métodos de producción artesanales, frente a la producción en serie o industrial que produce partes intercambiables cuenta con un plan industrial para la utilización eficaz de los recursos. En los países en desarrollo son pocas las empresas de asesoramiento en materia de gestión, si es que hay alguna, que tienen conocimiento de las tecnologías relativas al tratamiento de la madera, y de los problemas y mercados. La capacitación tiende a impartir conocimientos de carpintería o conocimientos artesanales (profesionales) más que conocimientos relativos a la actividad industrial y al funcionamiento y mantenimiento de las máquinas. Muchas veces la investigación está desconectada de las necesidades particulares de la industria de la madera en un determinado país.
Además, hay poca relación entre las actividades forestales, la transformación primaria y secundaria y la fabricación, así como entre los sectores público y privado, lo cual lleva a una apreciación deficiente del valor de los bosques. Los intereses industriales están fragmentados y faltan políticas coherentes para el desarrollo. Las inversiones y los esfuerzos relativos a la promoción de las exportaciones carecen de los conocimientos técnicos necesarios para preparar y evaluar proyectos susceptibles de ser financiados, y es difícil conseguir información. Crece la demanda de evaluaciones del impacto ambiental, pero muchos países carecen de la capacidad de realizarlas, mientras que los proyectos más pequeños no se pueden permitir insumos internacionales.
En los países en desarrollo deben introducirse productos de elaboración mecánica de la madera para reducir los desperdicios y aumentar la eficacia estructural. También deberían introducirse tratamientos ecológicamente racionales que aumentan la durabilidad de los componentes.
Producción agroquímica
Las industrias agroquímicas se caracterizan por las crecientes reglamentaciones y controles encaminados a la protección humana y ambiental, y por un impulso mayor a relacionar la genética, las prácticas agrícolas modernas y racionales y la lucha integrada contra las plagas.Sin embargo, en la lucha contra las plagas algunos países en desarrollo no utilizan productos agroquímicos de alta calidad sino productos baratos - y tóxicos - que causan enfermedades. Esto se explica por la falta de marcos normativos para la vigilancia y de sistemas de cumplimiento de los requisitos exigidos, así como por los costos más altos de registro.
Producción de maquinarias agrícolas
Teniendo en cuenta los muchos aspectos (micro y macroeconómicos) involucrados y las complejas consideraciones técnicas, esta cuestión puede encuadrarse bien en la expresión "equipos y tecnologías apropiados". La fabricación de equipos y maquinarias agrícolas refleja el nivel de desarrollo económico de un país; en muchos países en desarrollo no pueden fabricarse (ni siquiera utilizarse) los equipos más modernos. Un factor importante en este sector es la formación, que debería impartirse en especialidades afines, tales como soldadura, hidráulica, neumática y mecánica, así como mantenimiento.
El proceso agroindustrial puede sentar las bases para un desarrollo rural ecológicamente sostenible, satisfaciendo las necesidades básicas de las poblaciones rurales y promoviendo el desarrollo económico. Los grupos temáticos de la Red del CAC están estudiando los beneficios del proceso agroindustrial para impulsar el desarrollo. El grupo temático de Túnez, por ejemplo, ha hecho de la promoción de la agroindustria el tema prioritario de su plan de trabajo.
Para más información acerca de las actividades de la ONUDI en el proceso agroindustrial, consultar: http://www.unido.org/