ACC Network on Rural Development and Food Security

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Publicado el 30 de junio de 1999

Tema: Género y conocimientos locales

Preparado por Tina Huvio, Oficial asociado del cuadro orgánico, Género y Biodiversidad, Servicio de la mujer en el desarrollo (SDWW), FAO

Introducción

Los conocimientos locales, tanto de los hombres como de las mujeres, constituyen un factor fundamental para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria. Sin embargo, sucede muchas veces que los planificadores del desarrollo ignoran, pasan por alto y menoscaban el aporte de la mujer a dichos conocimientos. Si se quiere alcanzar el objetivo trazado por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación - reducir a la mitad el número de las personas aquejadas por el hambre y la pobreza en todo el mundo para el 2015 - es preciso reconocer y respaldar el papel fundamental de la mujer como custodio y usuario de los conocimientos locales.

¿Qué son los conocimientos locales?

Los conocimientos locales - conocidos también como conocimientos tradicionales o autóctonos - se refieren a los que las campesinas y los campesinos han acumulado sobre su medio ambiente y cómo éste les afecta en la vida de todos los días. Estos conocimientos locales, referentes a las variedades de los cultivos, los métodos de rotación, las prácticas o tecnologías, se basan en la experiencia y a menudo se heredan de generación en generación. Los conocimientos locales son por lo general dinámicos y variables: se han experimentado a lo largo de siglos y todavía se siguen experimentando y ajustando a las condiciones, necesidades y exigencias del lugar.

El buen éxito de los esfuerzos relacionados con el desarrollo rural depende en gran medida del reconocimiento de los conocimientos locales. Los enfoques que se basan en ellos aprovechan por lo general los recursos locales y suelen ser más baratos que otros. Las prácticas y tecnologías que se basan en los conocimientos locales son en general mejor entendidas y aplicadas por las poblaciones autóctonas que aquéllas que se importan sin la debida consideración del entorno local. La comprensión de estos conocimientos permite, pues, a los programadores y planificadores formular proyectos que no sólo se ajustan al marco local sino también ofrecen a la gente del lugar la oportunidad de tomar la responsabilidad de modificar y mejorar las prácticas y tecnologías importadas para adaptarlas a sus propias necesidades particulares.

Las mujeres y los conocimientos locales

Entre los que poseen los conocimientos locales se pueden contar diferentes tipos de comunidades y personas, que pueden ser o no ser agricultores. El grupo objetivo de la FAO es la población campesina, incluidos tanto los agricultores como los no agricultores de comunidades asentadas y comunidades nómadas. La dinámica entre los diferentes grupos y sus respectivos conocimientos depende en gran medida del lugar y las condiciones del mismo.

Las mujeres y los hombres tienen funciones y responsabilidades diferentes pero complementarias en la producción agrícola; de ahí que sus conocimientos sean también distintos. A menudo tienen conocimientos especializados de cosas diferentes; y podrían también tener diferentes conocimientos sobre cosas semejantes, o distintas maneras de organizar y trasmitir sus conocimientos. En esferas relacionadas con el desarrollo y la conservación de los recursos fitogenéticos, por ejemplo, pueden elaborar, crear y trasmitir conocimientos diferentes - y a menudo especializados - sobre diversas especies, diferentes variedades y diferentes ecosistemas.

A lo largo de generaciones las mujeres han ido juntando y cultivando semillas para diversas propiedades (resistencia a las enfermedades e invasiones de plagas; propiedades relativas al almacenamiento) y preferencias dietéticas (sabor, color, palatabilidad, y propiedades culinarias).

En muchas familias, las mujeres se ocupan a menudo de aquellos componentes del sistema agrícola que suponen altos niveles de diversidad, tales como los huertos familiares, conocidos como "estaciones experimentales no estructuradas". Los huertos que trabajan las mujeres son modelos de utilización sostenible de las tierras: en ellos predomina normalmente la vegetación perenne más que la anual y están fertilizados con cubierta orgánica, abono y residuos agrícolas. Los huertos familiares proporcionan rendimientos sostenidos, aunque causan una degradación ambiental mínima si se explotan continuamente. En un estudio realizado en Nigeria se observa que las mujeres que cultivan huertos familiares intensivos pueden producir entre 18 y 57 especies de plantas, tales como tubérculos, legumbres, cereales y árboles frutales, además de criar cabras enanas y aves de corral. Uno de los expertos declaró: "Las mujeres pueden practicar más cultivos múltiples, plantan con mayor diligencia y tienen más conocimientos de variedades que sus maridos."

Las mujeres pueden también aprovechar abundantemente las parcelas silvestres y los sectores marginales de las tierras comunitarias donde recogen plantas silvestres para alimentos y medicamentos y para producir semillas. En efecto, son las usuarias principales de los recursos comunes, que utilizan para satisfacer las necesidades del hogar. Mediante la producción de cultivos alimentarios básicos, proporcionan una parte importante de los suministros alimentarios anuales para su familia, así como para ocasiones festivas o religiosas. En estas actividades, han introducido numerosas innovaciones.

Pese a esta riqueza de conocimientos locales que poseen, las mujeres muchas veces no son tenidas en cuenta como destinatarias de la transferencia de tecnología (véase el recuadro). Tanto las mujeres como los hombres deberían tener la oportunidad de aportar a los estudios sobre los conocimientos locales, de suerte que sus informaciones puedan examinarse en la planificación, ejecución, evaluación y seguimiento de los proyectos de desarrollo. En muchos casos, las diferentes observaciones y razones que se exponen para utilizar algunos tipos de conocimientos locales pueden aclarar las relaciones y dinámicas que motivan las informaciones que se reciben.

Transferencia de tecnología arrocera a los hombres: estudio monográfico en Malí

En el círculo Bafoulabe de Malí, las nuevas tecnologías para el cultivo del arroz se transfieren principalmente a los hombres, a pesar de que son las mujeres las que tienen un conocimiento profundo de las variedades locales - conocimiento que se ha ido pasando de una generación a otra. Tradicionalmente, el arroz lo han cultivado siempre las mujeres, y sólo ellas podrían identificar y describir en detalle las variedades locales: su ciclo de crecimiento, el hábito de crecimiento de las plantas, la altura, el número de los tallos, el rendimiento de los granos, el tamaño, la forma y el color de los granos, la calidad de la preparación, la utilización y el sabor del producto final. Mientras las mujeres cultivaban 30 variedades locales, los hombres no cultivaban ninguna. Sin embargo, de las cuatro variedades mejoradas que se habían introducido, los hombres cultivaban tres y las mujeres sólo una.

Synnevag , G. 1997. Gender differentiated management of local crop genetic resources in Bafoulabe Cercle, Kayes Region of Mali - a case study. Actes du Colloque, 'Gestion des Ressources Génétiques de Plantes en Afrique des Savanes'. pp85-92. Institut d'Economie Rurale, Montpellier, France

Los planificadores de la conservación de suelos han empezado a reconocer el valor de los conocimientos locales - particularmente de las mujeres - y los proyectos están incorporando técnicas de bajo costo que se adaptan a las condiciones del lugar. Por ejemplo, un proyecto agroforestal en Yatenga, Burkina Faso, depende de un régimen de pluviosidad muy escaso para conservar la humedad suficiente en los campos y los cultivos durante todo el período vegetativo. Ha logrado combinar una técnica tradicional que consiste en recoger agua en pozos pequeños distribuidos en los campos, con la construcción de terraplenes en curvas de nivel suavemente inclinadas - y una gran parte de la construcción de los terraplenes la realizan las mujeres. Ahora los cultivos pueden resistir en esos campos hasta dos semanas de sequía, produciendo rendimientos mayores y más seguros.

La FAO y los conocimientos locales

Hace muchos años que la FAO viene reconociendo el valor de los conocimientos locales: el Servicio de la mujer en el desarrollo (SDWW), en particular, se ocupa de acopiar y documentar las informaciones que aportan las mujeres. El SDWW ha iniciado también un proyecto en la región del Africa austral destinado a crear conciencia sobre el valor de los conocimientos distintos de los campesinos y las campesinas acerca de la utilización y ordenación sostenibles de la biodiversidad agrícola para la seguridad alimentaria. El proyecto,'Género, Biodiversidad y Sistemas de conocimientos locales' tiene por objeto fortalecer la capacidad de las principales organizaciones asociadas que participan en el proyecto para utilizar en los métodos de desarrollo el análisis de género, la investigación participativa y la comunicación, con el fin de documentar y compartir con las comunidades, las ONG, los institutos de investigación y los encargados de la formulación de políticas las informaciones sobre sistemas de conocimientos locales.

Durante la vida del proyecto, se harán contratos con instituciones y expertos locales y regionales para estimular, alentar o promover actividades en las siguientes esferas: el acopio y la documentación de material útil no publicado; la producción o reacondicionamiento de materiales informativos en formatos apropiados para ser compartidos con distintos auditorios; el estímulo de otras actividades a través de la documentación y el intercambio de ejemplos positivos, la selección esmerada de los destinatarios de pequeños donativos e investigaciones, y el apoyo específico a estructuras institucionales (por ejemplo, en materia de capacitación en métodos de comunicación, sensibilización a las distintas características de los hombres y las mujeres); y la labor de promoción en todos los niveles encaminada a mejorar las capacidades de la población para proteger sus diversos ambientes y practicar una agricultura sostenible, y a crear un marco normativo favorable.

Una de las primeras actividades que se han realizado en todos los países ha sido la de identificar en cada uno de ellos a las personas que están haciendo algo y a las que tienen competencia en asuntos de género, agrobiodiversidad y sistemas de conocimientos locales, con el fin de documentar ejemplos de prácticas convenientes no registrados anteriormente, y materiales publicados y no publicados. Con este inventario es posible identificar las informaciones que faltan a propósito de los objetivos del proyecto. Un objetivo importante del proyecto es realizar actividades de investigación que promueven el aprendizaje a partir de la experiencia y de los procesos e identifican los factores de limitación que existen en los sistemas de producción, con objeto de realizar intervenciones estratégicas y mejorar las capacidades de los pequeños agricultores en la ordenación de la biodiversidad para la seguridad alimentaria.

La FAO está trabajando también para promover a las mujeres, y a los pequeños agricultores en general, en el campo de la conservación y la utilización sostenible de los recursos genéticos. En 1996,se preparó la publicación "Derechos de los agricultores en la conservación y utilización de los recursos fitogenéticos: una perspectiva de género" destinada a la reunión de la Comisión de Recursos genéticos de la FAO para la agricultura y la alimentación (abril de 1996). En el mismo año, personal de la FAO, el Instituto Internacional de Recursos Fitogenéticos (IPGR), el Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR) y algunos expertos se reunieron con el fin de elaborar una estrategia para la aplicación de las cuestiones de género presentes en el Plan de acción mundial (PAM) para la conservación y la utilización sostenible de los recursos fitogenéticos. La estrategia tiene por objeto ofrecer el marco para un apoyo más eficaz a los sistemas internacionales y nacionales de investigación y desarrollo agrícolas, de suerte que puedan prestar más atención a las mujeres como inventoras, administradoras y usuarias de recursos genéticos. Coincide también con el Plan de acción para la mujer en el desarrollo (1996-2001) (link), en el sentido de asegurar que los problemas de género y las mujeres que participan estén integrados en todos los proyectos y actividades pertinentes de la FAO.

Conclusión

Los conocimientos locales tanto de las mujeres como de los hombres forman una parte integrante del desarrollo rural y la seguridad alimentaria. Una estrategia a largo plazo para mejorar el reconocimiento y la utilización de los conocimientos de las mujeres y de los hombres requiere:

Para más informaciones sobre cuestiones relativas a la mujer y los conocimientos locales, consultar nuestra sección sobre Recursos.

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