Publicado el 5 de octubre de 1998
preparado por el Servicio de Instituciones Rurales y Participación (SDAR)
Dirección de Desarrollo Rural de la FAO
En los países azotados por la epidemia, la morbo-mortalidad ha aumentado, y se prevé que seguirá aumentando en el futuro próximo; ello ha cambiado la estructura demográfica de los hogares y las instituciones rurales y tiene numerosas consecuencias en los recursos y bienes de los hogares. En muchos de los países afectados ello ha determinado la reversión del progreso económico y social alcanzado durante los últimos decenios, produciendo efectos negativos graves en los medios de vida de los hogares.
Dado que la epidemia no ha perdonado a profesionales y otras categorías de personal calificado, consecuentemente se han debilitado enormemente las capacidades de las organizaciones e instituciones de realizar importantes programas de desarrollo agrícola y rural. La pérdida en los hogares de quienes sostienen las familias, de padres y tutores, probablemente hará aumentar la pobreza y la inseguridad alimentaria entre las familias afectadas del Africa subsahariana.
La agricultura de pequeños propietarios constituye un sector fundamental para los hogares agrícolas y las economías nacionales de la subregión. La epidemia del V.I.H./SIDA destruye tanto los mecanismos de seguridad social tradicionales, que ofrecen apoyo a los ancianos y a los niños huérfanos de las víctimas del SIDA, como las instituciones de desarrollo rural y agrícola que ofrecen apoyo técnico y financiero a los agricultores.
La epidemia del SIDA ha impuesto una carga de costos enorme a los hogares e instituciones debilitados, a saber: desviación de los fondos de inversión a la atención de salud, gastos de funerales, absentismo, gastos de contratación y sustitución de personal, pérdida de mano de obra calificada y no calificada y reducción de la productividad a causa de la pérdida de recursos humanos con experiencia.
La FAO fue la primera organización de las Naciones Unidas que realizó un análisis sectorial sistemático y detallado del impacto socioeconómico del V.I.H./SIDA en las economías rurales. La intervención de la FAO estuvo motivada por las pruebas cada vez mayores de que la epidemia del V.I.H./SIDA, sobre todo en Africa, intensificaría las dificultades de fuerza laboral ya existentes en la agricultura; mano de obra agrícola; aumentaría la malnutrición generalizada; agravaría los problemas de las campesinas, especialmente de las que son cabeza de familia de los hogares agrícolas, a consecuencia de la división del trabajo y de los recursos/derechos de la tierra en función del sexo; agravaría también la crisis de la deuda al reducirse las exportaciones agrícolas.
La FAO realizó varios estudios monográficos en el Africa oriental y occidental sobre los efectos del SIDA en los sistemas agrícolas y de producción de alimentos. (Para más información, dirigirse al Jefe del Servicio de Programas de Población, Coordinador de la FAO para el V.I.H./SIDA, por correo electrónico: jacques.duguerny@fao.org).
Estos estudios influyeron mucho en la manera corriente de pensar y contribuyeron a cambiar las opiniones y entendimiento de los gobiernos e instituciones de desarrollo respecto del carácter de la epidemia. Muchos organismos de desarrollo empezaron a considerar la epidemia del SIDA no sólo como un mero problema de salud, sino más bien como un problema de general, sectorial y de desarrollo importante. En consonancia con este punto de vista, la FAO, con la colaboración del PNUD, preparó un documento que hizo que la atención ya no se centrara en los efectos de la epidemia en la agricultura propiamente dicha sino más bien en las consecuencias para las instituciones agrícolas oficiales y no oficiales. En el documento se examinaron las repercusiones de la epidemia en los programas y las políticas de desarrollo. En él se señaló que la epidemia estaba provocando una crisis de proporciones sin precedentes entre las instituciones rurales y que estaba teniendo consecuencias negativas para la intervención mediante políticas, el suministro de servicios y la ejecución de programas.
La FAO participó en la conferencia sobre: "Respuesta al V.I.H./SIDA: las necesidades de desarrollo tecnológico de los pequeños propietarios agrícolas africanos", celebrada en Harare del 6 al 12 de junio de 1998. Al presentar en la conferencia los resultados y recomendaciones del documento antes mencionado, la FAO subrayó la aparición de nuevos problemas para la instituciones rurales, debido al carácter variable de la clientela de las instituciones oficiales de desarrollo agrícola y rural, dando lugar a los siguientes dos tipos de clientes.
Los nuevos clientes están teniendo problemas nuevos y excepcionales debido a la morbo-mortalidad de los clientes tradicionales. Los nuevos hogares, encabezados por adolescentes, ancianos y, bastante a menudo, adultos enfermos y debilitados, caen más profundamente en la pobreza y la inseguridad alimentaria a consecuencia de la falta de reposición de dinero en efectivo y la escasez de mano de obra necesaria para ocuparse del enfermo y para realizar distintas tareas productivas, tales como la preparación de la tierra, labranza, siembra, plantación, desbroce de malas hierbas, recolección, elaboración después de la cosecha y almacenamiento.
Es posible que, a causa de su fuerza física limitada, los nuevos clientes no puedan utilizar herramientas pesadas, maquinaria agrícola y equipo de tracción animal, por lo que algunos tipos de tecnología, que podrían ser ahorradoras de tiempo, quedarían fuera de su alcance. A menudo carecen de los conocimientos necesarios para aplicar las nuevas tecnologías y, tratándose de mujeres o muchachas, es posible que no tengan acceso a bienes productivos como tierra, agua, crédito e insumos. Los nuevos clientes tienen acceso limitado y poca experiencia acerca de la recolección después de la cosecha, la elaboración, almacenamiento y comercialización. Los ancianos, sobre todo las ancianas, probablemente son analfabetos y, por lo tanto, no pueden leer y seguir las instrucciones para aplicar, por ejemplo, fertilizantes o utilizar algunas sustancias químicas que se emplean para la protección de las plantas, etc.
Los nuevos clientes tienen graves limitaciones para obtener créditos. Los niños y adolescentes son tratados jurídicamente como "menores" y esto limita su responsabilidad legal y moral al momento de devolver un préstamo, ya que por lo general, por derecho, no se les puede llevar a los tribunales para ser procesados. En caso de que no devuelvan el préstamo, las instituciones de crédito no podrían exigir legalmente su recuperación mediante procedimientos como embargos, hipotecas y desahucios. Es más, el ser "menores" podría implicar que carecen de derechos de propiedad seguros, entre ellos la propiedad de la tierra, lo cual significa que no podrían darla como garantía. Por estos motivos, las instituciones de crédito tal vez no deseen otorgar préstamos a los adolescentes que son cabezas de familia.
El aumento de la morbo-mortalidad del personal de las instituciones oficiales, a consecuencia del impacto producido por el V.I.H./SIDA, está provocando un debilitamiento de las capacidades institucionales, a causa de la pérdida de personal calificado y no calificado, incluido el personal con experiencia en todos los niveles. Los ministerios y los departamentos están teniendo retrasos y trastornos en la aplicación de los planes y políticas y en la prestación de los servicios esenciales a sus clientes, los agricultores y los hogares rurales. Los investigadores y los oficiales de extensión se tienen que relacionar con diferentes grupos destinatarios de clientes, constituidos por jóvenes, mujeres y ancianos, que a menudo carecen de los conocimientos prácticos y experiencia necesarios para realizar determinadas tareas agrícolas o manejar tecnologías que son más bien idóneas para los adultos varones.
Esta pérdida de conocimientos está provocando el deterioro de las prácticas agrícolas y cambios en los sistemas de cultivo, etc. Las instituciones de crédito y de tenencia de la tierra también están experimentando algunas dificultades para realizar sus programas de préstamo y de asignación de tierras, debido a que ahora tienen que tratar con la nueva clientela, constituida principalmente por jóvenes y mujeres, que es la categoría de población que tiene los derechos de propiedad más vulnerables e inseguros en la mayoría de las sociedades del Africa subsahariana.
La Conferencia de Harare publicó un "Comunicado" en el que se recomendaba que las instituciones oficiales que prestan servicios y proporcionan insumos como extensión, investigación, crédito y tierra, deberían modificar, volver a planificar y preparar metodologías, procedimientos y tecnologías nuevos que tengan en cuenta la edad, sexo, alfabetización y valores culturales de los nuevos grupos beneficiarios, para asegurar que los jóvenes que se ocupan de la ordenación de las explotaciones agrícolas adquieran los conocimientos que les permitan afrontar sus nuevas responsabilidades de garantizar la seguridad alimentaria y otras necesidades básicas, además de ocuparse de sus hermanos menores.
Se instó a las instituciones de crédito y de tenencia de la tierra a que examinaran y modificaran sus criterios de préstamo para incluir formas de garantía basadas en la comunidad, el grupo, o la familia ampliada, y a que examinaran la posibilidad de volver a negociar los préstamos, en los casos necesarios, para poder ayudar a los hogares expuesta a riesgo. También se exhortó a las instituciones de tenencia de tierras a que examinaran y volvieran a definir sus criterios para la asignación/asentamiento de las tierras y estudiaran la posibilidad de introducir títulos de propiedad conjuntos para el marido y la esposa en los planes de asentamiento y en los programas de concesión de títulos de propiedad sobre las tierras.
Se recomendó también que las autoridades de los gobiernos locales, con la colaboración de las autoridades tradicionales, revisasen y evaluasen los mecanismos de solución urgentes de los sistemas de familia ampliada y parentesco, para proporcionar seguridad alimentaria a las víctimas del SIDA, apoyo a los ancianos y acogida a los niños, y para identificar las zonas críticas y los tipos de prácticas de apoyo que podría ofrecer el Estado o las instituciones del sector privado (entre ellas las ONG) o las organizaciones de voluntarios. En este contexto, era preciso examinar las estrategias de mano de obra intensiva para la producción de alimentos e introducir tecnologías ahorradoras de trabajo apropiadas para los niños, adultos enfermos o ancianos y reforzar las disposiciones tradicionales para compartir el trabajo e introducir nuevos métodos, según proceda.
Como seguimiento de la conferencia de Harare, la FAO y el PNUD están preparando el ámbito de una serie de estudios que deberán versar sobre "el impacto del V.I.H./SIDA en las instituciones de desarrollo agrícola y rural, la evaluación de las capacidades y las recomendaciones para la formulación de intervenciones mediante políticas y las respuestas institucionales apropiadas".
Estos estudios monográficos consistirán en el estudio detallado de los Departamentos de Extensión e Investigación en dos países seleccionados de Africa austral. En el primero se estudiarán los efectos del V.I.H. en la capacidad de los recursos humanos, mientras que en el segundo se analizarán las consecuencias en la clientela y se centrará la atención en los problemas de interfaz de los afectados en las instituciones de extensión y la nueva clientela.
Los resultados que se prevén obtener mediante estos estudios monográficos son: la realización de una evaluación de la capacidad institucional y, mediante estudios y análisis, una comprensión mayor de los problemas, tanto de las instituciones como de sus clientes. Se prepararán recomendaciones para proyectar y formular procedimientos, respuestas e intervenciones de política nuevos y apropiados. Se ofrecerá a la nueva clientela, integrada por jóvenes, adolescentes, ancianos y mujeres, mejores servicios de extensión y tecnologías nuevas y apropiadas.
Ello requerirá la contribución de muchos tipos de instituciones, tanto públicas como privadas, para abarcar todas las dimensiones de la interfaz entre SIDA y agricultura.
Ver también Recursos sobre V.I.H./SIDA