Andrea Ferrante, coordinador técnico del secretariado del Forum de las ONG/OSC sobre la Soberanía Alimentaria: "Si los Grupos de la Red consiguen participar activamente en la formulación de políticas agrícolas estaremos cerca del concepto de soberanía alimentaria que con tanto ahínco estamos persiguiendo".
Andrea Ferrante, uno de los organizadores del Forum de ONGs/OSCs que acompañará en Roma, del 8 al 13 de Junio, la Cumbre Mundial de la Alimentación: cinco años después ha explicado en esta entrevista cuáles son las expectativas para el encuentro, qué papel están jugando las ONGs/OSCs en el desarrollo y cuáles son las potencialidades de la Red para asegurar la soberanía alimentaria de todos los países.
¿Cuál es el mensaje principal que intentará transmitir el Forum en junio?
El mensaje principal es que tenemos que empezar a hablar de derechos. De hecho estamos hablando de soberanía alimentaria como el derecho que tienen los pueblos a decidir las propias políticas agrícolas y agroalimentarias. No queremos que siga siendo un problema de acceso, sino una cuestión de derecho fundamental a la alimentación. Concierne a las personas decidir cuáles son sus propias políticas y ejercer su derecho a la tierra, el agua y el control de los recursos genéticos. Pretendemos que todos los países del mundo adopten un código de conducta en el que se incluye el derecho a la alimentación como uno de los derechos fundamentales garantizados por las constituciones nacionales. Ésta es una iniciativa de unas 900 ONGs que cuenta con el completo respaldo del Forum y es uno de los resultados que queremos llevarnos a casa. Queremos que todas las naciones se comprometan apoyarlo. Otro de los resultados en los que ponemos nuestras expectativas es la ratificación del tratado sobre recursos genéticos. Todo el tema de las patentes de los recursos genéticos y los organismos genéticamente modificados (ogm) son de extrema importancia y tienen que ser regulados con urgencia. No se trata sólo de contrarrestar los riesgos ambientales sino también de asegurar el derecho de los campesinos a mantener su propio patrimonio genético.
¿Qué expectativas realistas tienen puestas las ONGs y OSCs en la cumbre de junio?
El problema de la cumbre es que parte de una posición de debilidad, de una posición en la que se aceptan las conclusiones de 1996 y se identifica como una falta de voluntad política el hecho de que no se hayan realizado progresos en cinco años. Ésta es para nosotros, de algún modo, una posición débil porque no se ha realizado un esfuerzo por identificar las causas de este fracaso. Los siete compromisos del
Plan de Acción aprobado en Roma en 1996, por ejemplo, responden a una lógica en la que el mercado tiene una importancia fundamental en la resolución de los problemas de inseguridad alimentaria. Hoy sabemos que no es éste el problema, es más, sabemos que uno de los problemas fundamentales son las consecuencias nefastas que han tenido la aplicación de los
Agreement on Agriculture firmados en Marrakech. Son acuerdos que han abierto los mercados del norte pero no los del sur y podemos ver sus consecuencias desde finales de los 90. Además las agriculturas del norte continúan siendo superprotegidas y no se observa la más mínima intención de cambiar esto.
¿Quiere decir que el Forum critica las líneas fundamentales de la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea?
La cuestión es muy delicada. Nosotros no pretendemos desmantelar la PAC, que es de importancia vital para los agricultores europeos. Pero esta política debe ser ecológicamente sustentable, por una parte, y por otra no puede tener efectos nocivos sobre las agriculturas del sur. Proponemos la eliminación de las subvenciones a la exportación, que hoy representan un 13% del presupuesto total de la PAC. Este dinero ni siquiera va a parar a los bolsillos de los agricultores europeos, sino de las grandes multinacionales que comercian los cereales en todo el mundo.
¿Dónde están ubicadas las mayores esperanzas de las ONGs sobre la Cumbre? ¿Algún jefe de estado o evento en particular?
Nosotros creemos firmemente en el debate. Personalmente no creo demasiado en el hecho de que tengamos que ponernos todos de acuerdo, como se pretende en los Multistakeholder Dialogue o diálogos entre actores de desarrollo. Para enterdernos, nosotros no llegaremos nunca a una posición común con la Monsanto, aunque la reconozcamos como sector privado en una de estas mesas. Es muy importante sentarse a debatir pero no siempre se puede alcanzar una posición común. Ésta es mi principal crítica al proceso de Johannesburgo. En cambio la Cumbre Mundial de la Alimentación está siendo preparada de un modo mucho más interesante, sobre todo porque por parte de la FAO ha habido un reconocimiento mucho más importante al papel de las ONGs y OSCs. El International NGO/CSO Planning Committee (IPC) es una estructura no electiva pero que cuenta con la representación de los pueblos indígenas, ONGs, organizaciones de trabajadores agrícolas, organizaciones campesinas y de pescadores y, en torno a éstas, una serie de expertos. Además las conferencias regionales de la FAO, que se celebran cada dos años han sido precedidas por consultas regionales de ONGs/OSCs que han sido de una importancia fundamental. En Roma estamos trabajando sobre la base de esas consultas.
¿Cómo estáis organizando el forum?
Se articulará en torno a tres grandes temas:
- los derechos: derecho a la alimentación, al acceso a los recursos (tierra, agua, recursos genéticos y crédito), derechos de los pueblos indígenas y derechos de los trabajadores.
- los modelos alternativos de producción agrícola, dado que el actual modelo de producción agrícola produce numerosos riesgos ambientales y económicos y es el que provoca el hambre en el sur porque alimenta el endeudamiento de los campesinos (la revolución verde, por ejemplo, ha convertido a una serie de países en netos exportadores pero sus agricultores son cada vez más pobres)
- la soberanía alimentaria. Se trata del derecho de los pueblos a decidir sobre sus propias políticas agrícolas y alimentarias, y esto reconduce al debate sobre si la agricultura debe estar sujeta a los acuerdos de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) o bien no. Hoy podemos asegurar que los tratados de comercio internacional han empeorado la condición de los agricultores del sur.
En torno a estos tres temas se han organizado numerosos talleres y seminarios que se celebrarán durante las tardes. Son también el eje de la declaración que el domingo será entregada al Director General de la FAO, Jacques Diouf, con la posición común de las ONGs y OSCs. Durante las mañanas del lunes al jueves, en la asamblea plenaria, trabajaremos sobre nuestro plan de acción, que se apoya ya sobre la base de las consultas regionales. Hemos estudiado además un cuidado sistema de representación para evitar la superpresencia de algunos países o sectores que suele darse en forum semejantes. Los participantes en la plenaria serán 600 personas, (450 de países del Sur y 150 del Norte, come corresponde a la distribución de la población mundial). Por cada área geográfica hay una representación proporcional de percadores, pueblo indígena, ONGs, organizaciones de agricultores y sindicatos de trabajadores agrícolas.
¿Cómo puede definirse hoy el papel de las ONGs y OSCs en el desarrollo?
Las ONGs tienen principalmente un papel de advocacy, son portadoras de los intereses de los países pobres en los lugares en los que se toman las decisiones (porque sabemos que la democracia mundial es relativa y que las decisiones que conciernen al planeta se toman principalmente en la UE, EEUU y el G8). Tienen además una importante función de apoyo a las ONGs del sur.
Las organizaciones de la sociedad civil del sur tienen un papel fundamental porque son el verdadero baluarte de la democracia en estos países, son las que están respondiendo día a día a sus necesidades y constituyen un tesoro de soluciones y propuestas para solucionar las crisis en sus respectivos países.
¿Ha cambiado en algo este papel la Conferencia de Monterrey sobre financiación al desarrollo?
Monterrey, por desgracia, no ha cambiado muchísimo. No sólo no ha acercado la destinación del 0,7% del PIB a ayuda oficial al desarrollo que los países ricos comprometieron hace varias décadas sino que además los recursos liberados están cada vez más condicionados. La Cumbre Mundial de la Alimentación puede ser muy distinta. Porque parte de un proceso preparatorio mucho más democrático y porque trata un tema de fundamental importancia, ya que el mundo campesino puede desempeñar un papel crucial en el planeta.
Johannesburgo, en cambio, corre el riesgo de acabar como Monterrey.
¿Qué potencialidades tiene la Red para tratar todos estos temas de los que hemos venido hablando?
Es fundamental que se abra el debate entre los distintos actores de desarrollo. No podemos dar por descontado que se llegue al consenso, pero es importante que se abra el debate en todos los países. La estructura de esta red es ideal para ello porque no está centralizada en Roma sino que llega a nivel nacional. De este debate obtendremos resultados. Es la idea de una gobernabilidad distinta, una gobernabilidad más participativa.
¿Qué temas propondrías en este momento para las agendas de los Grupos Temáticos nacionales?
Los tres temas que tratamos en el forum. Los modelos alternativos de agricultura, por ejemplo, deben ser estudiados a nivel nacional, porque cambian de país a país. Además es crucial todo lo referido a los derechos: la reforma agraria, el acceso a la tierra, la patentación, la distribución del agua...si los Grupos Temáticos consiguen formular políticas sobre todos estos aspectos conseguiremos llegar al concepto de soberanía alimentaria que tanto estamos persiguiendo.
¿Qué importancia tiene la cooperación entre las ONGs del sur?
Mucha. Lo están demostrando ya los movimientos campesinos que se están organizando a nivel nacional y regional por ejemplo en África Occidental. Esto les da enormes potencialidades para participar activamente en la formulación de las políticas agrícolas.
¿Cómo puede mejorarse la colaboración entre las ONGs y las Naciones Unidas?
La FAO, por ejemplo, ha realizado toda un restructuración de su modo de trabajar: los famosos EPAI (Esferas Priorirarias para la Acción Interdisciplinaria). Es importante que en estos EPAI exista una real posibilidad de participación, no sólo para las ONGs del norte, mucho más preparadas, sino también para la sociedad civil del sur. La sociedad civil reconoce que en la FAO y en las otras agencias técnicas existe una acumulación de sabiduría y desean hacer uso de ella. Pero este reconocimiento debe ser recíproco, las agencias deben tener en cuenta que también las organizaciones de la sociedad civil tienen muchísima experiencia y tienen también la capacidad para compartirla.