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Entrevista con Thomas Forster, punto focal de las ONGs y Peter Hurst, punto focal de los sindicatos agrícolas en la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (Entrevista - Agosto 2002)
Hemos entrevistado a dos representantes de la sociedad civil para saber cuáles son sus expectativas y recelos ante la próxima Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Johannesburgo. Thomas Forster y Peter Hurst nos han hablado además de los procesos participativos en las cumbres de Naciones Unidas y del papel de la sociedad civil en el desarrollo sostenible
¿Qué aspectos de la Agenda 21 creen que necesitan ser revisados en la próxima Cumbre Mundial Sobre Desarrollo Sostenible
de Johannesburgo?
Thomas Forster: Todos los capítulos de la agenda son importantes. Las ONGs que trabajan en temas de
alimentación y agricultura empezaron a revisar, hace ya dos años, los capítulos 14 (agricultura sostenible), 32 (papel de
los agricultores), 10 (tierra) y 13 (montañas). La principal preocupación de las ONGs es que el capítulo 14 no es
suficientemente determinante sobre las problemáticas que trata, ya que no prevé cambios estructurales y la valoración
de los progresos al respecto es bastante difícil de realizar. No sólo no prevé cambios importantes, sino que además apoya
lo status quo establecido sobre el uso de tecnologías para aumentar la productividad y sobre la liberalización del comercio.
Las ONGs nos opusimos a esto en Rio y hemos seguido haciéndolo durante los 90, ya que creemos que el modelo agrícola
impuesto por los Gobiernos es un modelo equivocado. Ahora tenemos, respecto a Rio, más casos de estudio de éxito para
difundir en el campo de la agricultura sostenible. Las ONGs creemos que la protección por parte de los Gobiernos contra
los efectos de la globalización y la privatización es necesaria, y nos hemos asociado con los sindicatos agrícolas, los
pueblos indígenas y los campesinos para defender esta idea. Además, en un esfuerzo consensuado con la FAO hemos conseguido
colocar la agricultura sostenible en uno de los puestos claves de la Agenda 21. Comparando con las experiencias del pasado,
el proceso preparatorio de esta Cumbre nos ha enseñado que el acuerdo de varios actores de desarrollo en torno a un tema
presenta un enorme potencial a la hora de ejercer presión sobre los Gobiernos. Nadie hubiera dicho hace 10 años que la
agricultura sostenible ocuparía un día un lugar tan importante en esta cumbre.
Peter Hurst: Nuestra organización (IUF-UITA-IUL) es una unión internacional de sindicatos agrícolas,
que representa básicamente a los 450 millones de campesinos asalariados que existen en el mundo, el 40% de la mano de
obra agrícola total. Hasta ahora, en los procesos internacionales como las cumbres de la Alimentación y Desarrollo
Sostenible o la Agenda 21 hemos sido prácticamente invisibles, pese a que no son sólo los agricultores propietarios
de tierra quienes producen los alimentos. Representamos los intereses de estas personas, a menudo los más pobres entre
los pobres pese a las importantísimas contribuciones que éstos podrían realizar para una agricultura sostenible y la
seguridad alimentaria. Los trabajadores agrícolas asalariados no tienen ningunas garantías laborales, ganan en países
como Uganda menos de diez dólares al mes y la pobreza les impide que sus hijos vayan a la escuela, con lo que la situación
se hace permanente en el tiempo. Sus salarios son, en todo el mundo, simplemente miserables. Nuestros objetivos son el
reconocimiento de su papel y de su potencial contribución a la agricultura sostenible, hasta que sean considerados una
categoría distinta a la de los campesinos propietarios; promover políticas que generen condiciones decentes de empleo,
(medida que pasa por una revisión del capítulo 14 de la agenda 21); asegurar para los trabajadores agrícolas las
condiciones de trabajo establecidas por las normativas internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT);
asegurar los estándar sanitarios, de seguridad y ambientales establecidos por la convención 184 de la OIT (sólo en 1997 se
registraron 170.000 muertes debidas al uso de pesticidas) y la eliminación del trabajo infantil en la agricultura, solución
que sólo puede pasar por un incremento del salario de los padres.
¿Cuáles han sido los obstáculos que han impedido una aplicación efectiva de la Agenda de Rio? ¿Se trata de la falta de compromiso político e se debe además a una falta de concienciación generalizada sobre las problemáticas del desarrollo sostenible?
T.F.: Ambos. Sobre todo la falta de recursos financieros y la apatía generalizada al respecto. Quizás uno de los principales problemas ha sido también la falta de esperanza entre la gente sobre la posibilidad de cambiar las cosas. Hoy existe menos esperanza que en 1992 sobre la posibilidad de solucionar los problemas del mundo.
P.H.: En Rio, la FAO no ejerció suficiente presión para colocar la agricultura como uno de los puntos clave. Tampoco el procedimiento de redacción de la agenda fue muy transparente, ya que el documento se acerca mucho más a las posiciones oficiales de los Gobiernos que a las del resto de los actores.
¿Qué se puede mejorar en cuanto a la participación de la sociedad civil en las conferencias de Naciones Unidas?
T.F.: Puede ser mejorada en muchos sentidos. Las ONGs han funcionado como "secretariado" entre el resto de grupos de actores de desarrollo para llevar las materias de agricultura a la Cumbre de Johannesburgo, gestionando de alguna manera el espacio de participación otorgado por las Naciones Unidas. Pero todavía queda mucho por mejorar en materia de capacidad e información para participar. Además es necesario conceder mucho más tiempo al diálogo directo entre los Gobiernos y la sociedad civil, disponen de muy poco tiempo para escuchar nuestras propuestas. Y éstas tienen que ser integradas con mayor determinación en los procesos de toma de decisión. El próximo paso en la participación tiene que ser llevar las propuestas de la sociedad a la primera línea en la elaboración de políticas, y muy pocos gobiernos han entendido esto por el momento.
P.H.: Está creando muchísima confusión la decisión de haber etiquetado con el término de "sociedad civil" a un sector heterogéneo como es el de los actores
del desarrollo. Todo se confunde demasiado, se mezcla sin ningún criterio, cuando en realidad muchos de estos grupos tienen,
no sólo perspectivas diferentes, sino también intereses opuestos. También los mecanismos de toma de decisiones son muy
distintos, los sindicatos por ejemplo funcionamos como organizaciones de carácter asociativo a través de congresos.
Todos estos matices no han sido bien percibidos por la FAO y el resto de las Naciones Unidas.
¿Qué nivel de compromiso creen que es necesario alcanzar en Johannesburgo para poder declararse satisfechos con el resultado de la cumbre?
T.F.: Las declaraciones políticas no se sostienen por sí solas: son necesarios recursos financieros para la agenda 21, por lo que en Johannesburgo es necesario dejar establecido cuál será su procedencia. Los países desarrollados están disminuyendo cada vez más su Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). La única salida que veo en este momento es establecer alianzas entre los donantes, los actores sociales y los Gobiernos, con el fin de enfrentar problemas nacionales e internacionales específicos. Los Gobiernos quieren resultados tangibles, que puedan ser computados en sus balances y fondos que vayan a parar directamente a los proyectos, sin perderse en trámites institucionales.
P.H.: Es necesario establecer regulaciones a nivel nacional que se ajusten a un mecanismo internacional de coordinación. Y esto no es un asunto que compete exclusivamente a la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Éste ha sido uno de los grandes errores de la FAO. La FAO tiene que comprometerse con mucha más decisión en la regulación del trabajo agrícola, hasta ahora ha realizado sólo grandes promesas. No puede limitarse únicamente a reunir a los actores de desarrollo.
¿Qué papel pueden jugar las ONGs y los sindicatos agrícolas para el desarrollo sostenible?
T.F.: Las ONGs han sido, históricamente, las arquitectas constructoras del significado de desarrollo sostenible y han sido las precursoras de la idea de que había que incorporar la dimensión social y ambiental en el desarrollo económico. Y las ONGs tienen que seguir siendo, junto a otros actores, la conciencia del movimiento, de manera que los compromisos puedan ser convertidos, a través de la presión, en realidad.
P.H.: La gente tiene que empezar a pensar con un mecanismo distinto, comenzar a ser consciente de que detrás de todo lo que consumimos está el trabajo de mucha gente. Los trabajadores del campo sabemos que podemos contribuir muchísimo a la agricultura sostenible y nuestro papel tiene que ser ahora explorado y reconocido.
¿Qué pueden aportar las redes como la Red del sistema de Naciones Unidas sobre desarrollo rural y seguridad alimentaria en este sentido?
T.F.: Esta red se ofrece como un mecanismo muy adecuado para aplicar la agenda 21 y en concreto el capítulo 14, ya que los Grupos Temáticos pueden ejercer una importante labor a la hora de evaluar las iniciativas en este sector y a la hora de movilizar recursos. La colaboración entre distintos sectores es vital para el desarrollo rural.
P.H.: Nosotros los sindicatos somos actores delicados en este tipo de partenariados, a veces nuestra naturaleza nos lleva a la cooperación y otras veces al conflicto. Tenemos que negociar continuamente con Gobiernos y con el sector privado. Nos resulta difícil hacer entender, en este momento, que no queremos códigos de conducta sobre el trabajo sino leyes y normativas. Las alianzas con otros sectores como las mujeres o los pueblos indígenas está en cambio resultando muy positiva. Y este tipo de redes entre partenariados son muy importantes para crear un flujo de información.
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