Entrevista con Hans-Jörg Lehmann, del Instituto Federal de Tecnología Suizo, Zurich (Octubre 2002)


"Para hacer frente a estas desventajas es fundamental la máxima utilización de las sinergías con otras esferas económicas y sociales."

El pasado mes de junio se celebró en Adelboden (Suiza) la Conferencia Internacional sobre Desarrollo Rural y Agricultura Sostenible. En esta entrevista, Hans-Jörg Lehmann, del Instituto Federal de Tecnología Suizo y uno de los principales organizadores de la Conferencia de Adelboden explica a la Red por qué la agricultura es diferente en las zonas de montaña y cómo debe ser afrontada la sostenibilidad en estas regiones.

¿Por qué la agricultura sostenible es más delicada en las regiones de montaña?

La agricultura en las regiones de montaña ofrece menos oportunidades para una racionalización agrícola que las zonas de llanura. Debido al clima y a las condiciones climáticas las posibilidades de mecanización son, comparativamente, mucho menores. Para responder a las diferentes necesidades de trabajo a corto plazo es necesario cooperar con la industria. Los costos, que normalmente son más altos debido a las condiciones naturales, necesitan proporicionalmente precios más altos, con el fin de poder mantener la sostenibilidad económica. La menor capacidad competitiva en las áreas de montaña deriva a una fuerte dependencia sobre el nivel general de desarrollo en las zonas rurales de las regiones de montaña. El acceso a la educación o los mercados, por ejemplo, requiere pueblos bien conectados y desarrollados y empresas agrícolas. El desarrollo de las infraestructuras conlleva a menudo costos mayores en las áreas de montaña. En caso de pocos ingresos financieros, las inversiones respectivas en infraestructuras de desarrollo - fuera de las consideraciones de beneficio económico - se llevan a cabo muy limitadamente. Para hacer frente a estas desventajas es fundamental la máxima utilización de las sinergías con otras esferas económicas y sociales.


¿Existen diferencias en lo que se refiere al desarrollo rural y agricultura sostenibles entre los países desarrollados y los países en desarrollo?

No. El desarrollo rural y la agricultura sostenibles es un concepto político integrado del que todos los países pueden hacer uso. La diferencia visible está en los distintos grados de desarrollo que tienen los países. En Suiza también tenemos que resolver la cuestión de la tenencia de tierras, por ejemplo, y la sobreexplotación de los bosques. Hoy día los países desarrollados y los países en desarrollo tienen muchas cosas en común. Un hecho común es que en la mayoría de los países la agricultura y las áreas rurales tienen que hacer grandes esfuerzos para generar suficientes ingresos. Con una estrategia conjunta podría alcanzarse mucho más, a nivel nacional e internacional.

¿Cómo puede beneficiar un reconocimiento del carácter multifuncional de la agricultura al desarrollo rural en las áreas de montaña?

La aplicación del carácter multifuncional de la agricultura en las zonas de montaña conlleva beneficios para diferentes esferas secundarias: el ambiente, el paisaje, el turismo, la industria y la vida social en los pueblos. Además reduce la migración rural-urbana. En este sentido, la agricultura juega un importante papel en el proceso hacia la sostenibilidad en las áreas rurales. Hoy día los desafíos relacionados con estas múltiples funciones dependen del diseño concreto, efectivo y gradual de un marco apropiado, de las políticas y programas a niveles local, nacional e internacional. Con esto queremos decir, por ejemplo, la creación de condiciones básicas para actividades rurales en cada país específico como la regulación de la propiedad de la tierra, el acceso al agua, la creación de oportunidades para la educación y el intercambio de experiencias, así como factores económicos como infraestructura rural, acceso al capital, compensaciones justas por los resultados medioambientales y otras actividades como la prevención de desastres naturales. Esto debería capacitar a las personas para trabajar en agricultura en las áreas rurales con proyecciones de largo plazo, para alcanzar los objetivos, tanto económicos como sociales, que la sociedad espera. La agricultura y el manejo de bosques son los sistemas de uso de tierras más intensivos. Dependiendo del nivel de desarrollo de un país y de las necesidades de una sociedad, su contribución a la economía nacional varía. Pero independientemente de este tipo de prioridades nacionales, parece que la agricultura tiene un particular interés en usar sus recursos (capital humano, natural y de reproducción) de una manera sostenible y que permita su renovación.

¿Cómo deberían trabajar los distintos actores de desarrollo, incluyendo las ONGs y las OSCs para el Desarrollo Rural y la Agricultura Sostenibles en las Áreas de Montaña?

Los actores de desarrollo y las organizaciones que los amparan tienen un papel centra que jugar. DRAS no es un fin en sí mismo y no debería servir como argumento para organizar conferencias y conferencias en torno al tema. Los actores de desarrollo, y en particular los consumidores, el sector privado, la industria y los agricultores tienen, por definición, una responsabilidad compartida. Tienen que crear diálogo y buscar soluciones. Tienen que implicarse activamente en el desarrollo y realización de DRAS.

¿Cuáles son los principales resultados de Adelboden?

Adelboden ha hecho ver que el DRAS en las regiones de Montaña y en las demás zonas representa un planteamiento político integrado y unido. Esto implica tres dimensiones de acción:

  1. El sector agrícola y las áreas rurales deberían ser capacitadas para actuar bajo su responsabilidad y a iniciativa propia para responder a estos desafíos. Con este fin, el Estado debe poner a su disposición una serie de instrumentos: investigación, educación, capacitación, etc.
  2. Debería ser económicamente atractivo para la agricultura y las áreas rurales trabajar en estos objetivos de manera que les haga asumir la responsabilidad para renovar los recursos productivos y generar suficientes ingresos en una base de continuidad.
  3. Las expectativas fundamentales de la sociedad (obligaciones del sector agrícola), así como las condiciones básicas para una producción agrícola sostenible (acceso a la tierra, al agua, contratos, normativa laboral, etc) deberían ser reguladas por ley.
¿Cómo serán difundidos los resultados de Adelboden? ¿Cuáles son los siguientes pasos a seguir?

Adelboden fue un momento específico sobre DRAS en las áreas de montaña que constituye un paso más en la concretización del capítulo 14 de la agenda 21. DRAS en las montañas, al igual que DRAS, constituye un concepto político general para las áreas rurales. Las tres dimensiones de la sostenibilidad son consideradas, y al mismo tiempo relacionadas con muchos otros capítulos de la Agenda 21. Los resultados de Adelboden indican una serie de necesiadades heterogéneas de acción. Éstas incluyen el intercambio de experiencias locales, proyectos locales concretos, como manejo de cuencas, acceso a la tierra o indicadores y normativas internacionales (la sostenibilidad tiene que ser susceptible de ser medida y comunicada), información al consumidor y acceso a los mercados.

Todas estas cuestiones y tareas ya han sido tratadas de distintas maneras y en distintos foros, de los que se concluyen que existe una falta de coordinación en los esfuerzos. Por esta razón una tarea primordial en el proceso DRAS es reunir a todos los actores de desarrollo y los gobiernos para coordinar los numerosos esfuerzos. Consecuentemente, la FAO tiene un papel que jugar dentro del sistema de Naciones Unidas. Por una parte sus países miembros son tanto del Sur como del Norte, por otra parte es responsable de programas sobre muchos de los aspectos de la agricultura. En el tema de la agricultura y las áreas rurales nosotros, los actores de desarrollo, debemos tener un gran interés, junto con la FAO, en reforzar nuestr papel conjunto.

Más concretamente en el 2003 DRAS debería tener un plan de trabajo de cuatro años para una fase piloto y éste debería ser presentado y aprobado en la Conferencia de la FAO del 2003. Se debe prestar especial atención a la clarificación de los roles y la cooperación con otras organizaciones y foros. De todos modos, no debemos perder la convicción y el entusiamo. No debe resultar muy difícil establecer el proceso DRAS políticamente. Muchos agricultores y consumidores, y probablemente también sus organizaciones, todavía no conocen DRAS. Otros puede que digan "Lo que vosotros queréis ya los estamos haciendo". Todavía otros adoptarán una posición de rechazo porque constituirá barreras al comercio. La comunicación a nivel local es también de suma importancia.