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Entrevista - Abril 2003
Entrevista con
Sr. Musa Mbenga, Secretario Ejecutivo del CILSS y el
Sr. Yamar Mbodj, Consejero de Seguridad Alimentaria.
¿Qué es el CILSS?
Musa Mbenga: El CILSS es el acrónimo Francés del Comité Inter-estatal para el Control de la Sequía en la zona del Sahel (Comité permanent Inter-Etats de Lutte contre la Sécheresse au Sahel). Es una organización regional constituida por nueve países: Burkina Faso, Cabo Verde, Chad, Gambia, Guinea Bissau, Mali, Mauritania, Níger y Senegal. Fue creada en 1973 para ayudar a los países del Sahel afectados por la sequía para luchar contra ella y mitigar sus efectos, así como para facilitar la distribución de alimentos de emergencia. Después de haber colaborado en la emergencia, la CILSS se encuentra involucrada en proyectos de desarrollo sostenible, particularmente en aquellos relacionados con la seguridad alimentaria y administración de recursos naturales.
El CILSS está gobernado por el Consejo Nacional de Ministros que se reúne cada año. Cada tres años, los líderes de estado celebran una cumbre. La sede de la CILSS se encuentra en Ouagadougou, Burkina Faso en donde se concentran sus dos programas principales: el de seguridad alimentaria y el de administración de recursos naturales.
CILSS también posee dos instituciones especializadas: el Centro Regional Agrymet con sede en Niamey en la República del Níger, que se encarga de los Programas Técnicos Principales de Formación e Información y el "Institut du Sahel" con sede en Bamako, que investiga temáticas de desarrollo, población y agro socio-económicas. En cada uno de los nueve países, Secretariados Permanentes son responsables de la coordinación de actividades de los comités nacionales del CILSS (CONACILSS - Secretariados Permanentes de los Comités Nacionales del CILSS).
¿Cuál es el enfoque central del CILSS hoy día?
Musa Mbenga: Actualmente nuestro enfoque principal se concentra en la seguridad alimentaria. Los programas del CILSS buscan ayudar a los países a formular políticas y estrategias que incrementen la capacidad de ingresos de los campesinos y de la población rural ayudándolos a producir más o a facilitar el acceso a los alimentos. También intentamos ayudar a los países en adoptar estrategias que racionalicen el uso de recursos naturales basándose en un uso sostenible. Trabajamos en el gobierno de recursos naturales y en la descentralización con ONGs y CSOs quienes participan en el proceso de toma de decisiones del uso de los recursos naturales.
¿Qué es el Proceso Sahel 21?
Musa Mbenga: Con el apoyo de varios socios reunidos en el Club del Sahel, CILSS ha contribuido en la creación de una conciencia Saheliana. Así mismo, ha invertido en la movilización de ayuda pública para el desarrollo orientada a sus estados miembros. También ha permitido la realización de una serie de programas nacionales y regionales sobre seguridad alimentaria y de lucha contra la desertificación. Sin embargo, a pesar del notable progreso realizado en los diferentes proyectos, varios países sahelianos aún están sujetos a serios déficits: persistencia del impacto de la desertificación, países sahelianos siguen luchando para escapar de la pobreza y de la inseguridad alimentaria, las economías sahelianas siguen siendo frágiles y no se han diversificado mucho. Por esta razón el Consejo de Ministros durante su 30° sesión en Nouakchott en Abril de 1995, confió al CILSS y en particular a su grupo central, la organización de un proceso de reflexión del Sahel en el siglo XXI. Este proceso de reflexión fue nombrado Proceso Sahel 21 (Processus Sahel 21).
Yamar Mbodj: En vista de la asidua presentación catastrófica del futuro de África, Sahel 21 tiene como ideal liberar las voces e inteligencias de los sahelianos permitiéndoles responder a los restos y oportunidades del futuro. Tiene como objetivo provocar el florecimiento de una verdadera visión saheliana de las dinámicas actuales y de las prioridades futuras para compartir y construir con los compañeros del Sahel. En esta perspectiva, Sahel 21 no es una prospectiva académica sino un proceso de discusión en donde sahelianos tienen la oportunidad de expresar y definir sus ambiciones y prioridades para el futuro, participando efectivamente en la implementación de acciones necesarias.
Este proceso fue iniciado por un mecanismo de coordinación regional y supervisado por un comité pilota. Durante esta primera fase, un "Comité Nacional Sahel 21" fue implementado en cada país conformado por los principales grupos de la sociedad. Apuntes nacionales y síntesis regionales fueron elaborados y discutidos de manera descentralizada por los diversos grupos sociales. El Foro de sociedades sahelianas celebrado en Banjul del 4 al 12 de septiembre de 1997, reunió a unos 500 representantes de sociedades sahelianas en toda su diversidad, quienes discutieron un resumen de su trabajo que fue posteriormente enviado tanto a los líderes de los diferentes países como a las agencias de cooperación que trabajan en la zona. Así mismo, expresaron su visión del futuro, de las prioridades y la mejor manera de satisfacer estas últimas.
La segunda fase del ejercicio de Sahel 21 siguió la misma dinámica de discusiones y reflexión de la primera fase, con la diferencia de que el fin de este período era el de influenciar políticas de desarrollo para que reflejen de manera más clara las prioridades de la visión de Sahel 21, mientras identifica las debilidades en el sistema de análisis, discusión y sugerencias que fueron implementadas durante la primera fase.
La intención es la de comunicar prioridades claras de la visión así como de acciones prácticas que den respuesta a éstas prioridades, ajustándose a la dinámica nacional y regional existente. En esta perspectiva, cada país ha creado un programa prioritario de intervención, de acuerdo con el marco de referencia propuesto por la Coordinación regional para el Proceso Sahel 21.
¿Qué ha sucedido desde entonces?
Yamar Mbodj: Las reflexiones detalladas ya fueron incorporadas durante la primera fase y durante las discusiones de la segunda fase sobre desarrollo, obstáculos y oportunidades de intervención en áreas rurales. Estos aspectos conforman el contenido de "Marco Estratégico para seguridad alimentaria sostenible para luchar contra la pobreza en el Sahel" adoptado en Bamako (República de Mali) en noviembre de 2000. Está por ser operativo bajo la forma de estrategias nacionales y regionales. El segundo Foro de sociedades Sahelianas, que también fue celebrado en Bamako en noviembre de 2000, le dio continuidad a este proceso. El Proceso Sahel 21 creó expectativas. Esto era esperado, ya que era el objetivo principal.
Sociedades Sahelianas han recordado de manera forzosa el proceso amplio de la participación y la implicación de las poblaciones y de sus organizaciones.
¿Qué proceso utilizaron para discutir, preparar y adoptar la estrategia de seguridad alimentaria?
Yamar Mbodj: El primer aspecto que surgió fue el de identificar todos los actores interesados en las cuestiones de estrategias de seguridad alimentaria. El segundo aspecto se relacionaba con los mecanismos de comunicación, que han debido ser implementados para que las personas pudieran expresar sus puntos de vista. Algunos actores están mejor organizados que otros. Es importante que todos se puedan expresar. Por lo tanto, es necesario fortalecer las asociaciones para que puedan ser capaces de organizar un proceso de consulta realizado a su manera. Este método de comunicación emplea mucho tiempo. Es importante ser pacientes para ser capaces de escuchar y entender que estos actores quieren expresarse y ser conscientes de que sus puntos de vistas serán incluidos en los documentos de síntesis. Es necesario informar a los países sobre los procesos de consulta para verificar que estos foros de sociedades sahelianas verdaderamente reflejen la expresión de estos países. Los términos de referencia del proceso han sido enviados a cada país en donde han sido analizados y enmendados. Cada grupo de actores está incluido en el plan nacional. Campesinos, empresarios del sector agro-alimentario, mujeres, juventud, ONGs, grupos parlamentarios, entre otros, recibiendo apoyo específico (consultación para la redacción y síntesis) con términos de referencia enfocados hacia la información de puntos de vista expresados y garantizando que el proceso se realizara de manera verdaderamente transparente. Al mismo tiempo, a nivel regional, el comité pilota ha seguido el entero proceso, especialmente en cada fase en los países como una manera de identificar los países que enfrentan dificultades. Países como Chad y Guinea Bissau han tenido mayores dificultades. En estos casos fue necesario proveer mayor asistencia con la creación de grupos de consultación más organizados.
¿Cuánto duró el proceso?
Yamar Mbodj: La elaboración del marco estratégico tomó dos años y la elaboración del marco estratégico tomó dos años y medio. El grupo de actores no avanza con la misma uniformidad en todos los países.
¿Cuáles son los siguientes pasos?
Yamar Mbodj: Cada país está equipado con su estrategia para seguridad alimentaria. Es sólo una cuestión de implementarlas. En la fase de implementación, hemos distinguido los mecanismos necesarios para el plan nacional y los mecanismos requeridos para el plan regional. Las estrategias y programas nacionales deberían comenzar por la movilización de recursos disponibles a nivel nacional. Por otra parte, la estrategia regional debería trabajar en mecanismos a nivel regional especialmente a nivel del CILSS.
¿Cuáles han sido las principales dificultades encontradas?
Musa Mbenga: Ha sido difícil trabajar con el sector privado. Este tema fue discutido durante las reuniones de la Asamblea Anual del FIDA. Se destacó la necesidad de incluir al sector privado, pero éste no ha participado plenamente en el proceso de diálogo. Es una ventaja cuando las organizaciones de la sociedad civil se encuentran organizadas a nivel nacional. Sin embargo, esto puede constituir un obstáculo ya que existe el riesgo de que los líderes de las organizaciones de la sociedad civil presenten sus opiniones pasando por encima de los informes derivadas de las discusiones.
Una segunda dificultad lo constituye: cómo acompañar sin sofocar y cómo proporcionar ayuda durante las discusiones, la organización de manera de no socavar su independencia.
La tercera dificultad: ¿Cómo informar los actores sobre el proceso? Esto no es siempre evidente. Regularmente proporcionamos una cuantiosa cantidad de información. La selección de esta información debe ser concertada y la misma debe ser simplificada sin distorsionar el contenido. Así mismo, cuando trabajamos con actores tales como productores agrícolas, debemos evitar desviarlos de sus propias actividades. Es necesario dirigirlos hacia un proceso de consulta evitando crear reglas por cada ocasión.
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