La Red del sistema de Naciones Unidas sobre desarrollo rural y seguridad alimentaria repasa algunas de sus experiencias en una publicación
Cinco años después de su constitución para dar seguimiento al
Plan de Acción aprobado en Roma en 1996 durante la
Cumbre Mundial de la Alimentación, la Red del sistema de las Naciones Unidas sobre desarrollo rural y seguridad alimentaria presenta en el libreto "
Creación de asociaciones para la seguridad alimentaria" un análisis de sus progresos y oportunidades junto con diez estudios de caso que ilustran algunas de las experiencias más llamativas en la trayectoria de la Red.
Aceptada la idea, sobre la que se ha insistido con fuerza en las más recientes conferencias de Naciones Unidas, de que la eliminación del hambre y la pobreza rural requiere el compromiso y el esfuerzo de todos los sectores de la comunidad nacional (gobierno, sociedad civil y sector privado) y la ayuda de la comunidad internacional, el Comité Administrativo de Coordinación, presidido por el Secretario General de las Naciones Unidas, creó en 1997 esta Red para dar seguimiento a nivel nacional a los compromisos de la Cumbre de 1996. 70 Grupos Temáticos en África, Asia, Europa y América Latina han conseguido reunir a los actores más relevantes para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria a nivel nacional. Gobierno, donantes, ONGs, organizaciones de la sociedad civil y sector privado se reúnen periódicamente para debatir las prioridades nacionales en seguridad nacional, promover políticas de desarrollo, sensibilizar a la opinión pública, movilizar recursos... participar y comprometerse, en definitiva, en todo lo que concierne a la lucha contra el hambre y la pobreza rural en estos países. Todos estos grupos cuentan con un secretariado en la sede de la FAO en Roma que promueve el intercambio de información para facilitar una estructura de red a todos estos grupos.
El libreto
Creación de asociaciones para la seguridad alimentaria, que será presentado y distribuido en la próxima
Cumbre Mundial de la Alimentación: cinco años después repasa los progresos realizados hasta ahora por la Red, enumera las potencialidades de esta forma participativa de enfrentar los desafíos del desarrollo y describe en detalle las actividades de algunos de estos grupos, que están siguiendo diferentes agendas de trabajo como respuesta a las diferentes realidades nacionales. En la
República Democrática del Congo, por ejemplo, el Grupo Temático movilizó los fondos necesarios para la investigación sobre cuatro especies resistentes de yuca, un alimento clave para la seguridad alimentaria en el país cuya producción se ha visto duramente menguada en los últimos años. En
Samoa uno de los frutos más recientes del Grupo ha sido la elaboración de material informativo para ser distribuido entre la población local sobre cómo enfrentar situaciones de emergencia. El Grupo de
Turquía, uno de los que recoge una participación intersectorial más amplia, está desempeñando una importante labor a la la hora de de ejercer presión para movilizar la voluntad política en favor de la alimentación y nutrición. El Grupo
peruano, que funciona como un importante forum de desarrollo rural en el país, tuvo un importante papel para revalorizar los cultivos andinos como fuente de alimentación.
El funcionamiento de estos grupos, que deben encontrar mecanismos para autofinanciar sus actividades, no es siempre fácil: coordinar a diferentes actores de desarrollo, con diferentes esquemas de trabajo, situados en diferentes sedes y con intereses y visiones plurales no es una labor sencilla. Sin embargo, allí donde existe una voluntad real por evitar la duplicación de esfuerzos y compartir las visiones de desarrollo, la amplia composición de estos forum está otorgando a sus países verdaderas estrategias participativas para el desarrollo rural y la seguridad alimentaria. Un resultado nada despreciable a la hora de enfrentar problemas de esta dimensión.
Para solicitar más información acerca de la publicación y sobre la Red pueden ponerse en contacto con:
rdfs-net@fao.org.