Bateau Boboto: de cómo ONGs y organizaciones internacionales han logrado restablecer un corredor humanitario fluvial a lo largo del río Congo
Bateau Boboto, que en lengua lingala quiere decir "Bote de la Paz", es el nombre de la iniciativa que desde el pasado verano ha logrado abrir un corredor humanitario entre la capital Kinshasa y las localidades de la provincia del Ecuador, al norte del país controladas por los rebeldes. Es sólo un ejemplo más de cómo la colaboración coordinada entre distintos actores de desarrollo puede dar frutos importantes. Bateau Boboto no tiene sólo un alto valor material sino también simbólico: es la primera vez que Gobierno y grupos rebeldes acatan y respaldan una operación de este tipo en primera línea de guerra.
Ya en el Informe Especial de la FAO sobre la situación alimentaria en Kinshasa y en las provincias de Bas-Congo y Bandundu se señalaba la necesidad urgente de establecer un corredor humanitario entre la capital y las provincias controladas por los rebeldes.
Manos a la obra, en octubre de 2000 un grupo técnico liderado por la FAO y con representantes de MONUC, OCHA, PMA, UNICEF y de ONGs internacionales (MEMISA/Bélgica y el Centro de Desarrollo Integrado (CDI)/Bwamanda) emprendían lo que entonces parecía una misión imposible. Diez meses después el primer Bateau Boboto levaba el ancla en Kinshasa ante la presencia del Presidente de la República, representantes de varios ministerios, un delegado del Secretario General de las Naciones Unidas, miembros de MONUC, de la Comisión Europea, de varias ONGs internacionales, diplomáticos de EEUU, Bélgica, Francia, Alemania, Canadá, España, Suecia, Países Bajos, Portugal y del Presidente de la Conferencia Episcopal en el país. Era la primera embarcación que restablecía el tráfico fluvial troncado por la guerra y transportaba 650 toneladas de medicamentos, carburante, alimentos, material escolar y vestidos a las zonas aisladas por el conflicto. De vuelta a Kinshasa cargó 1.000 toneladas de maíz compradas por la Unión Europea.
Bateau Boboto, el primer convoy humanitario fluvial y resultado de una importante iniciativa de solidaridad multilateral, quiere ser el primer paso hacia un restablecimiento de los canales tradicionales de comercio entre la capital y las provincias. Se trata, como ha señalado el representante la FAO en la República Democrática del Congo, M. Spijkers, "
de pasar de una economía de guerra a una economía de paz". Una empresa que difícilmente podrá realizarse sin un esfuerzo coordinado por parte de sociedad civil, agencias de cooperación internacional e instituciones.